Sanidad Porcina 02/09

Principales implicaciones de la laminitis en cerdas

La laminitis tiene importantes consecuencias económicas y relativas al bienestar de las cerdas. En este artículo se detallan algunas de estas consecuencias y se ofrecen las principales pautas de actuación y perspectivas futuras de estudio.

 

 

La laminitis se ha reconocido siempre como un problema en las reproductoras. Sin embargo, el rango y coste de los efectos y las potenciales oportunidades de intervención no se han identificado adecuadamente. En este sentido, hemos percibido un aumento de la atención dedicada a esta enfermedad, dados los cambios de las expectativas en la longevidad de las cerdas y la preocupación en el bienestar de los animales.

Hay una necesidad clara de distinguir entre las meras asunciones y el verdadero conocimiento, así como identificar lo que todavía necesitamos saber sobre esta enfermedad. Esto será posible gracias a la dedicación de los profesionales.

Es necesario incluso reexaminar la definición de laminitis, que varía mucho entre aquellos dedicados a la producción porcina. Nuestra definición de laminitas se fundamenta en dos aspectos: el primero incluye los cambios en la marcha de las cerdas y el segundo abarca su buena disposición a andar y a permanecer en estación. Sin embargo, es probable que no sólo estos aspectos debieran incluirse en la definición de laminitis. Por ejemplo, probablemente los cerdos también manifiesten una conducta de protección y defensa, por lo que aunque puedan estar experimentando dificultades mecánicas o dolorosas, exhiban conductas normales, lo que impide la detección de la enfermedad.

 

Algunas implicaciones

El estado doloroso de la laminitis puede llevar, por un lado, a cambios en las conductas secundarias como las sexuales y, por otro, derivar en cambios fisiológicos y hormonales, tal y como se aprecia en otras especies en una situación con dolor. Numerosos factores desafían a las cerdas cojas. El primero de ellos son los efectos, directos e indirectos, del dolor, así como el efecto perjudicial de la laminitas en su bienestar. El dolor inhibe el movimiento, el consumo, la socialización y la conducta sexual. No sólo esto, sino que los cerdos afectados pueden moverse de forma que se exacerbe la laminitis. Con esta afección hay una mayor probabilidad de muerte y de desvieje temprano y pueden tener incluso más dificultad para adaptarse a las situaciones adversas como la conducta competitiva (agresiva o defensiva), el parto o un suelo de baja calidad.

No sólo nos deberían preocupar las cerdas, sino que también afecta al personal. Con una alta prevalencia de laminitis podemos ver un incremento en los servicios requeridos para el tratamiento y los sacrificios derivados de ella, se requiere más tiempo para mover a las cerdas y se incrementa el tiempo dedicado a las actividades de reemplazo del ganado. Añadiríamos también que, a menudo, entre aquello implicados en el día a día en el cuidado y manejo de las cerdas cojas hay una sensación de frustración, dado que hay pocas alternativas en los tratamientos.

Incluso con una visión más global, la laminitis en las cerdas debería preocupar también a la industria. Con esta afección se produce un aumento en los costes de producción debido a un mayor ratio de renovación y una menor productividad, máxime cuando los costes de alimentación continúan creciendo. Vemos una menor probabilidad de enviar a los animales afectados a matadero, particularmente si se es puntilloso con los animales que llegan en peores condiciones y que pueden ser rechazados para su comercialización en el mercado. Por ejemplo, en Dinamarca se ha prohibido el sacrificio de cerdas con úlceras en los hombros, y éstas predisponen a la laminitis. Como las probabilidades de enviar a matadero a los animales disminuyen, aumentan los costes de eliminación. Con una mayor prevalencia de cerdas cojas vemos que hay costes asociados al sacrificio, pero también asociados a la identificación de las cerdas de la explotación y los costes asociados a la eutanasia.

 

Una enfermedad difícil de estudiar

Después de considerar todos estos efectos potenciales, tenemos que admitir que es una enfermedad insuficientemente estudiada, probablemente debido a cuatro factores. En primer lugar, es una enfermedad difícil de estudiar desde un punto de vista prospectivo porque la expresión clínica puede tardar más de un año en desarrollarse. La evaluación retrospectiva de los animales cojos es de dudosa utilidad porque el punto de inicio de la enfermedad se desconoce. El segundo factor es que, a menudo, no se asocia con ninguna medida concreta en los informes económicos, por ejemplo, es difícil comparar el coste de la enfermedad con el coste de alimentación. En tercer lugar, ha habido una frustración real en localizar y definir el problema, una vez identificado. Finalmente, hay una tentación a ignorar el problema o echar la culpa a otra cosa. Los problemas de laminitis y, particularmente, los problemas de aplomos, son fáciles de ignorar, ya que el tratamiento de elección es la eutanasia o el desvieje y el diagnóstico suele ser engorroso porque necesitamos levantar a las cerdas para ver las lesiones.

Esta ignorancia y, a veces, la apatía del personal en porcino contrasta con el considerable trabajo que se realiza en vacas lecheras. La laminitis y el confort de las vacas son puntos de discusión importantes y hay una conferencia bienal sobre esta cuestión, pero esto no es porque tenga más relevancia este problema en vacas lecheras. Vemos prevalencias similares así como los mismos retos para el mantenimiento de las hembras reproductivas en nuestros rebaños.

 

La perspectiva económica

Desde un punto de vista económico, deberíamos tener en cuenta la asociación de la laminitis con la productividad de las cerdas. La laminitis se vincula a una menor longevidad, debido a un mayor porcentaje de desvieje, tanto por la propia enfermedad como por sus efectos indirectos en la eficiencia reproductiva.

Vemos un mayor número de días no productivos en las cerdas afectadas y una mayor variabilidad en la productividad, a medida que estas cerdas se van agrupando en las bandas. Por último, deberíamos echar un vistazo a la calidad de la progenie. Éste área todavía no ha sido estudiada, particularmente debido a las adopciones, que son habituales y que dificultan este estudio, pero es probable que la laminitis afecte negativamente a los pesos al destete y a la mortalidad perinatal.

Deberíamos reconocer que hay cuestiones sobre la calidad de la progenie y los efectos sobre todo el sistema de producción. Deberíamos identificar igualmente el incremento en los requerimientos y costes asociados a los cuidados que necesitan estas cerdas. El valor de retorno de las cerdas es también menor a medida que se envían menos al mercado y a menudo su valor en el mismo también disminuye. Sin embargo, los mayores costes son estos tres:

1.     Disminución de la productividad de las cerdas cojas mientras permanecen en el rebaño porque producen menos.

2.     Disminución de la longevidad, por lo que los costes de reemplazo son mayores y hay una menor eficiencia en la utilización del espacio debido al ratio de renovación.

3.     Finalmente, no deberíamos subestimar el efecto de la laminitis en la demanda de los productos. La mayor retirada de productos cárnicos en EE. UU. se debió a la laminitis en ganado vacuno y debería preocuparnos que sucediera lo mismo en porcino.

 

Estudio prospectivo

Es un reciente estudio prospectivo de laminitis en cerdas, en una explotación comercial de Minesota, seguimos aproximadamente 700 cerdas durante un año.

Examinamos a las cerdas en busca de laminitis a la entrada en la jaula de partos y seguimos su productividad y longevidad después de su salida. Los resultados fueron más claros de lo esperado: el 21% de las 700 cerdas estaban cojas, produjeron 0,2 lechones/espacio/día menos y tuvieron un 18% más de probabilidades de ser eliminadas, lo que además se producía de forma más temprana. No sólo eso, sino que estas eliminaciones se daban con más probabilidad debido a eutanasias o mortalidad.

Desde un punto de vista económico, nuestra estimación es que el coste de la laminitis de una cerda a la entrada en la jaula de partos es aproximadamente de 123 euros o más (180 $). Esto es debido a su menor productividad, mayores costes de reemplazo y menores valores de retorno. Hay que tener en cuenta que no se han incluido en este cálculo los efectos potenciales sobre la mortalidad predestete ni el incremento de mano de obra del personal.

 

 

Se monitorizaron en el estudio prospectivo 700 cerdas a la entrada en las jaulas de partos

 

Alguno de los efectos económicos puede ajustarse gracias a un manejo más agresivo de las cerdas afectadas. Sin embargo, es más probable que veamos beneficios mediante la prevención. En nuestros estudios, la relación entre la calidad de la pezuña y la laminitis es obvia. Necesitamos ser capaces de mejorar la salud de la pezuña mediante la evaluación de los siguientes pasos:

Medidas. Se necesitan métodos de medida que permitan una valoración apropiada, no sólo de los efectos, sino particularmente del éxito de las intervenciones.

Suelo. Es obvio que la calidad del suelo puede exacerbar la expresión de la laminitas con la presencia de lesiones y puede también permitir el desarrollo de éstas.

Analgesia. Con la presencia de dolor se debería considerar el uso de analgesia, no sólo por los efectos en el cerdo, sino también en su productividad.

Nutrición. La lactación es un periodo en el que se somete a la cerda a una fuerte presión nutricional. Hemos mostrado que existe una correlación entre el desarrollo de las grietas horizontales y el estado de producción.

Genotipo. Se necesitan estudiar los aspectos de conformación con más detalle, particularmente la relación con lesiones de grietas específicas.

Alojamiento. El comportamiento competitivo conduce a desarrollar más lesiones y debería reconocerse como un factor predisponente.

El comentario final para esta enfermedad es que no es probable que se encuentre una terapia “redonda”. No se ha encontrado en vacas lecheras, pero sí una aproximación consistente y metodológica que conducirá a un descenso sustancial de la prevalencia y de los efectos de esta afección.

 

 

Fuente: John Deen, Sukumaran Anil, Leena Anil y Sam Baidoo. Universidad de Minnesota

   

 

 

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