Reproducción Porcina 07/08

Patología Urinaria de la Cerda en Gestación

Las patologías urinarias son, actualmente, muy frecuentes en las explotaciones porcinas. Debido a la proximidad del aparato urinario con el aparato genital, suelen provocar trastornos en la reproducción y en los partos. Son, también, la causa de mortalidades brutales y del adelanto del momento de reposición de las reproductoras.

Una cerda de cada cinco es positiva en nitritos. La prevalencia de los nitritos aumenta con el tamaño de la camada y, sobre todo, con el momento de la gestación. Es, en efecto, en la segunda mitad de la gestación cuando aparecen más casos de nitrito +. Por ello, es importante aumentar los controles urinarios sobre las cerdas al final de la gestación para detectar aquellas que estén contaminadas, separándolas de las demás para tratarlas adecuadamente yevitar complicaciones.

Cuando una cerda sufre una bacteriuria significativa presenta, en la mayoría de los casos, lesiones asociadas de cistitis. Las cerdas contaminadas destetan 1.1 lechones menos por año y muestran un intervalo destete-cubrición fecundante 2.64 días más largo. El impacto económico de este problema se estima en 20 euros por cerda y año.

 

Introducción
Las infecciones del tracto urinario (ITU) forman parte de las patologías más importantes en el ciclo de producción de la cerda en las dos semanas anteriores al parto. Se observó que el 16 % de las cerdas, en sistemas de producción intensiva, son positivas al test del nitrito realizado en muestras de orina. Esta frecuencia fue confirmada mediante el examen macroscópico de la vejiga de las cerdas de reposición. La prevalencia de las infecciones del tracto urinario se sitúa entre el 12 y el 23 %. Parece probado que, directa o indirectamente, las infecciones del tracto urinario son responsables de muchos casos de muerte en las cerdas (en las explotaciones donde la mortalidad total sobrepasa el 3-4 %, las ITU representan hasta el 60 % de estas pérdidas), de endometritis y de una disminución global de los índices de productividad de las reproductoras. 

El contaminante bacteriológico más frecuente en este tipo de trastorno es el Escherichia Coli. Una población de E. Coli en la orina, inmediatamente después de la micción, de 106 cfu/ml (unidades formadoras de colonias/ml) es indicativo de infección urinaria. Salvo excepciones, las otras bacterias que se aíslan en estos casos son: Estafilococos sp., Estreptococos sp., Enterococos sp., Kelbsiella sp., Proteus mirabillis y Pseudomona aeruginosa. Estos gérmenes están considerados como patógenos oportunistas de las lesiones colibacilares iniciales.

Los estudios citados no han sido ampliados en los últimos 10 años. El objetivo de este trabajo, basado en tres estudios: epidemiológico, etiológico y zootécnico, es evaluar la relación entre las bacteriurias, por una parte, y las lesiones macroscópicas y microscópicas del tracto urinario por otra, así como cuantificar el impacto de las infecciones del tracto urinario sobre los índices de productividad en ganado porcino.



Materiales y Métodos


Los elementos de epidemiología descriptiva han sido obtenidos, en una primera evaluación, a partir del examen de la orina (presencia de nitritos en las muestras y turbidez macroscópica de dicha orina) de 676 cerdas provenientes de 23 explotaciones que no tenían una evidencia histórica especial de patologías urinarias. Se ha observado el aspecto de las muestras de orina tomadas en las explotaciones y se ha analizado el contenido en nitritos en estas muestras (Multistix Bayer®). Las muestras urinarias analizadas fueron clasificadas en tres grupos: “Nitrito” para las orinas turbias o limpias que contenían nitritos; “turbias” para las muestras de orina que presentaban turbidez pero que no contenían nitritos y “limpias” para aquellas que mostraban un aspecto totalmente limpio y que no contenían nitritos.


Las frecuencias respectivas de estos tres grupos (nitrito, turbia y limpia) fueron estudiadas respecto al número de la gestación de cada hembra (paridad) y al momento de la gestación en que se tomaron las muestras para ser analizadas. Las frecuencias de reparto entre las distintas paridades de las cerdas no eran rigurosamente idénticas a las observadas en las explotaciones. Los resultados globales han sido ponderados según un reparto representativo respecto a una tasa de reposición del 45 %.


Se llevó a cabo una segunda evaluación, con 1.168 cerdas procedentes de 18 explotaciones ganaderas, con el fin de completar el estudio anterior, realizando un análisis bacteriológico (UCBU) cada vez que se encontraba una muestra de orina encuadrada dentro de la clasificación “nitrito” o “turbia”. En otro estudio complementario se utilizaron ocho cerdas con paridades diferentes, que mostraban una bacteriuria significativa en las que se analizó la cinética de aparición de los caracteres de apreciación cualitativa (presencia de nitritos y aspecto turbio o limpio
).


Se ha llevado, también, a cabo en los órganos de 22 cerdas de una misma piara, clínicamente sanas, un estudio de las lesiones histológicas en el tracto urinario y de la flora asociada a estas lesiones. Estas hembras, que procedían de una explotación de 150 cerdas en la que no se había detectado anteriormente ningún problema urinario particular, fueron sacrificadas 28 días después de destetar a los lechones de su camada. Se extrajeron las vejigas urinarias y los riñones a estos animales inmediatamente después de ser sacrificados y se conservaron en formol para proceder, posteriormente, a realizar los cortes histológicos para su observación. Los resultados obtenidos en los exámenes histológicos sirvieron para asignar a cada una de las muestras un índice de lesiones que iba de 0 (sin lesiones) a 6 (lesiones graves inflamatorias). Este índice era distinto para las muestras de vejiga urinaria (lesiones agudas y subagudas) que para las de riñón (lesiones agudas y crónicas). Además, se realizó un análisis bacteriológico clásico en el que se incluyó el recuento bacteriano (método de diluciones seriadas) de la flora aerobia tanto en la orina como en la vejiga, utilizando para ello los métodos microbiológicos convencionales.

 

Se llevó a cabo una segunda evaluación sobre las vejigas urinarias de 42 cerdas procedentes de 9 explotaciones distintas repartidas en 3 departamentos en Francia, con el fin de completar el estudio de las lesiones.

 

La comparación de los índices de productividad según la GTTT (Gestión Técnica de Explotaciones Porcinas) incluía: el intervalo destete-celo (ISO), el intervalo destete-cubrición fecunda (ISSF), el número de lechones nacidos totales, el de nacidos vivos, las tasas de pérdidas sobre lechones nacidos vivos y número de lechones destetados por año.

Estas comparaciones fueron llevadas a cabo sobre cerdas con orina positiva para nitritos (n=111) y sobre hembras con orina limpia y sin presencia de nitritos (n=126). Estas cerdas se hallaban en paridades que oscilaban entre 2 y 9. La comparación de los resultados se llevó a cabo con el test paramétrico de la t de Student, tras verificar la homogeneidad de las frecuencias de las paridades entre las dos poblaciones de animales.

Los resultados obtenidos en las muestras de orina se presentan en relación con la paridad (Tabla 1) y con el momento de la gestación de cada cerda (Tabla 2). Algo más del 26 % del conjunto de las cerdas se mostró positivo al test del nitrito en todas las explotaciones. La presencia de nitritos en los lechones era inapreciable. Las frecuencias de tests positivos eran relativamente estables. 

 

En lo que concierne a la cinética de aparición de caracteres cualitativos en la orina, las cerdas aparecían positivas en la segunda mitad de la gestación. La presencia de una orina turbia al inicio de la gestación, asociada con una bacteriuria significativa, daba lugar a la aparición de nitritos en la orina en la segunda mitad de la gestación. Recíprocamente, las orinas nitrito positivo al final de la gestación eran turbias (nitrito negativo) al inicio se la siguiente gestación. En estos casos, la bacteriuria era significativamente elevada (Tabla 3).

 

 

 Estudio de los resultados bacteriológicos y de las lesiones histológicas: Los resultados obtenidos en el análisis bacteriológicos e histológicos de los órganos urinarios de las 22 cerdas incluidas la primera evaluación, se presentan en la Tabla 4. 

 

La presencia de nitritos está sistemáticamente asociada a una población importante (al menos igual a 106 cfu/ml) de Escherichia Coli en la orina. La turbidez de la orina está asociada, en cuatro casos sobre nueve, a una bacteriuria importante. Ninguna de las orinas limpias mostraba una bacteriuria significativa. Los resultados bacteriológicos obtenidos eran idénticos en los dos riñones de cada animal.


Se observó, en las cerdas muy contaminadas, un edema así como infiltraciones linfoplasmocitarias y polimorfonucleares neutrófilos (PNN) a nivel de la capa mucosa y/o de la muscular. En tres de los ocho casos, la mucosa se mostraba dañada y oscura debido a una degeneración o necrosis de las células epiteliales. La importancia de las lesiones en la vejiga, agudas o subagudas, parece estar directamente asociada con la presencia de bacterias en la orina (regresión lineal: R-sq= 96.1 % ; P<0.05). Las lesiones renales no suelen ser importantes aunque nunca están totalmente ausentes. La presencia e importancia de bacteriuria no tiene incidencia significativa sobre la gravedad de las lesiones en el riñón. Estas lesiones consisten, sobre todo, en vacualizaciones tubulares de importancia variable (19/22) y de focos fibrosos medulares o piélicos más o menos extendidos (18/22), asociados, a menudo, con infiltrados linfoplasmocitarios (9/22).

 

La segunda evaluación, llevada a cabo sobre 42 cerdas procedentes de 9 explotaciones, confirma la relación entre bacteriuria y cistitis. El 95 % de las cerdas que muestran una bacteriuria significativa, presentan lesiones importantes de cistitis frente al 30 % de hembras sin bacteriuria

 

Una vez verificada la relación entre la presencia de nitritos, bacteriuria significativa y cistitis, se presenta en la Tabla 5 el impacto de las infecciones del tracto urinario, incluyendo todas las paridades de las cerdas en conjunto, sobre los índices de productividad de estas hembras. Se observa un deterioro aparente de todos los parámetros reproductivos de las hembras objeto del estudio entre cerdas con cistitis y hembras sanas, aunque estas diferencias debían ser validadas estadísticamente. El número de lechones destetados está estadísticamente disminuido en más de un lechón por cerda y año. El intervalo entre el destete y la cubrición fecundante se prolonga, en las cerdas que presentan cistitis, en cerca de 3 días por animal, en comparación con las sanas.

Discusión


La evaluación de la presencia de proteínas y leucocitos y un pH o una densidad anormal en la orina, han demostrado no ser suficientemente adecuadas para detectar, de una forma fiable, la cistitis en las cerdas. Sin embargo, según los resultados que hemos obtenido en el presente estudio, los niveles de nitritos en la orina están regularmente asociados con casos importantes de bacteriuria y con lesiones agudas y subagudas de cistitis de importancia variable.

Las camadas eran negativas durante su gestación lo que parece indicar que la contaminación tiene lugar, esencialmente, a partir del primer parto. Una vez contaminadas, las cerdas con cistitis permanecen enfermas durante toda su vida aunque los nitritos en la orina aparecen en la segunda mitad de cada gestación

 

Las infecciones del tracto urinario de las cerdas han sido siempre consideradas como iniciadoras de otras patologías del periparto: endometritis, mamitis, problemas durante la lactación etc. Estas patologías inducidas pueden explicar la influencia de las infecciones del tracto urinario sobre los índices de productividad.

En base a los resultados expuestos en la Tabla 5, se puede considerar este impacto como importante incluso en los grupos de cerdas clínicamente sanas. En efecto, en una explotación de 150 cerdas productivas de las que el 30 % están infectadas, se puede estimar un déficit de 50 lechones destetados y de 295 días de improductividad global al año debido, simplemente, a la prolongación del intervalo destete-cubrición fecunda. Es necesario reajustar los costos inducidos por los cuidados suplementarios que hay que proporcionar a los lechones, los niveles de reposición o la mortalidad de las cerdas, Además, en este estudio parece evidenciarse un aumento significativo del número de lechones nacidos muertos en casos de madres afectadas por una infección del tracto urinario.

En base a las prevalencias medias observadas en las explotaciones porcinas, parece ser válido el umbral del 20 % utilizado habitualmente para tomar decisiones terapéuticas sobre los animales. Sin embargo, este límite debe modularse en función del reparto de esta prevalencia sobre la proporción de camadas en el grupo estudiado y sobre el estado medio de la gestación.

 

Conclusiones


Las infecciones urinarias en la cerda tienen un impacto importante en la producción convencional del ganado porcino. Un método de diagnóstico de grupo, asociado a un tratamiento con antibióticos en el período del periparto deberá razonarse en función al precio de utilización y su eficacia deberá permitir limitar los efectos directos e indirectos provocados por este tipo de infecciones. El tratamiento colectivo parece ser el más indicado para controlar los problemas de mortalidad de las cerdas por pielonefritis, cualquiera que sea el estado de la gestación de la cerda, en vista de la dificultad para poder detectar, exhaustivamente, los casos de cistitis (baja sensibilidad y especificidad del teste del nitrito en la primera mitad de la gestación de la cerda).

 

Fuente: Jean-Noël Sialelli

Congreso RIPP (Encuentros Internacionales de Producción Porcina)

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

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