Manejo Porcino 10/11

 

Vitalidad de los lechones en cerdas hiperproliferas

Parte II

 

Factor Manejo Parideras

 

Algunas de las pautas de manejo más comunes en granja, y de las que conocemos bien que pueden afectar a la vitalidad de los lechones al nacimiento y durante la lactación son:

Stress innecesarios en traslado de cerdas desde la gestación confirmada a la sala de partos.

Escaso intervalo (<3dias) entre movimiento de las cerdas y la fecha prevista de partos.

Inducción temprana de partos con prostaglandinas (<113 días de gestación contando desde la última inseminación)

Uso excesivo de oxitocina que alarga el intervalo de tiempo entre cada lechón nacido, provocando cuadros de anoxia en los mismos.

Pautas de manejo de los lechones dentro del primer día que no respeten las buenas prácticas (corte-desinfección ombligo, arreglo de colmillos y rabo, aplicación de hierro...)

 

Nutrición de la cerda

Una correcta condición corporal de la cerda durante toda su vida productiva, además de garantizarnos una mayor longevidad y rentabilidad, nos da lugar a lechones nacidos más viables, que suelen ser el conjunto una camada con un peso medio más elevado, más homogénea y con mayor vitalidad. Para ello, la alimentación de la cerda a lo largo de toda su vida productiva, modelizando cada fase de producción, nos va a influir de forma directa en dicha calidad de los lechones al nacimiento.

Tanto los macro como los micronutrientes de la dieta, juegan un papel esencial en este punto.

La alimentación de las cerdas durante su fase de recría y en el intervalo destete a inseminación fecundante, no tenemos datos de peso para atribuirla ninguna repercusión sobre la vitalidad de los lechones en el momento del nacimiento.

 

En los primeros tres meses de gestación, el sobreconsumo de energía y/o proteína, son contraproducentes con la condición corporal de la cerda a la entrada de partos, el desencadenamiento del parto y por lo tanto con la viabilidad de los lechones en el momento del nacimiento, lo que suele ir asociado a una mayor tasa de mortinatos y muertos en lactación dentro de los primeros cinco días de vida. Un exceso de consumo energético determina una mayor deposición de tejido graso y peor desarrollo de tejido mamario con penalización de la mamogenesis y posterior producción lechera.

 

Al mismo tiempo un sobreconsumo de proteína determina un gasto metabólico superior, con alteración de la termogénesis y mayor cantidad de toxinas en sangre, que en cierta medida repercuten directamente sobre el lechón vía transplacentaria. Recordemos que en el momento del parto se produce la transición entre un estado de anabolismo gravídico a otro de catabolismo lactacional, con sustanciales cambios hormonales que sin duda afectan a la vitalidad del lechón, además de a trastornos metabólicos del periparto por todos conocidos.

De general conocimiento es la influencia que tienen los niveles de alimentación (consumo energético y de aminoácidos) durante el último mes de gestación sobre la calidad de los lechones, tanto en el peso de los mismos como en su vitalidad, no guardando una correlación lineal ni directa.

 

Sabemos que el peso de los fetos al día 90 de gestación es la mitad de su peso potencial al nacimiento, por lo que las necesidades nutricionales de las cerdas en el último mes se ven obviamente incrementadas. Así, el subir del dintel de consumo o formular dietas especificas mas concentradas son requeridas para esta fase de producción sobre todo en el ajuste de niveles de aminoácidos digestibles necesarios para alcanzar mayor peso de camada al nacimiento.

De la misma manera, es muy importante ajustar no solo los niveles energéticos en esta fase, sino definir la fuente de dicha energía añadida, tanto de origen graso y sus tipos como de almidones. Todo esto nos lleva a indicar que el uso de dietas específicas de gestación desde los 80-90 días de gestación a la entrada de partos nos permitirá optimizar los resultados productivos de nuestras cerdas en cuanto al peso y homogeneidad de la camada en el momento del nacimiento, y su repercusión directa sobre la vitalidad de los lechones.

No obstante, no debemos centrar en ningún caso, y de forma exclusiva, la posibilidad de mejorar la vitalidad de los lechones al nacimiento con incrementar la cantidad de pienso consumido en las últimas 3-4 semanas antes del traslado a la sala de partos.

 

Otros nutrientes en dietas de cerdas reproductoras que han demostrado tener un efecto sobre la vitalidad de los lechones en el momento del nacimiento son los siguientes:

Niveles de vitamina E en la dieta, y la incorporación de vitamina E natural (RRR), por su efecto antioxidante, de gran importancia en cerdas de alta producción que también tiene mayor nivel de radicales libres.

Incorporación de selenio orgánico

Incorporación de hierro en forma orgánica (aquellos que atraviesan barrera placentaria), aumentando los niveles de hierro en sangre que mejoran el transporte de nutrientes. Considerar que muchas cerdas en la segunda parte de la gestación en condiciones prácticas están anémicas.

Incorporación de L-carnitina y su actuación sobre el metabolismo energético.

Incorporación de probióticos que favorecen el equilibrio de la flora intestinal.

Incorporación de prebióticos que mejoran el estado inmunitario.

 

Medio ambiente y bienestar animal

Sin duda, y por todos es bien conocido, como unas temperaturas demasiado elevadas para la cerda en los momentos del parto, perjudican la viabilidad de los lechones al nacimiento, de la misma forma que una baja temperatura en la superficie de paritorio y placa para los lechones determinan un excesivo consumo de las limitadas reservas energéticas que dispone el lechón, que si además no va acompañado de una adecuada toma de calostro, estos sucumbirán en las primeras horas de vida. ello es derivado del deficiente sistema  de termorregulación que tienen nuestros lechones y no tanto la relación negativa entre la temperatura de la sala y la producción de calostro.

 

Al mismo tiempo, estando bien documentado, la excesiva concentración de gases (NH3, CO, CO2 sobre todo) tanto en el área de gestación confirmada como en la sala de partos, reduce la concentración de oxigeno en sangre tanto de la madre como del lechón, provocando una menor vitalidad de los lechones al nacimiento. Así, podemos observar en cerdas en extensivo o nuevas gestaciones es grupos bien diseñados, con mayor volumen de aire por cerda, como la tasa de mortinatos es inferior y la vitalidad de los lechones al nacimiento es superior.

 

 

Fuente: Avances en tecnología porcina. Universoporcino.com

 

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