Coyuntura
La industrialización del maíz es una de las actividades agroindustriales que genera mayor valor agregado, puesto que permite obtener gran número de productos que se consumen en forma directa o son insumos de otras industrias. Como las plantas existentes trabajan a plena capacidad, el crecimiento del sector requiere concretar inversiones en el corto plazo.
Producción nacional
La producción argentina de maíz mostró un constante crecimiento durante las primeras siete campañas de la década de 1990. En el ciclo agrícola 1997/98, el volumen cosechado fue más del 150% superior al de siete años atrás.
Varias son las causas de este crecimiento. Entre las principales puede citarse: el aumento de la superficie dedicada al cultivo, la disponibilidad en el mercado de nuevos híbridos de mayor potencial de rendimiento y mejor resistencia a enfermedades y plagas, el aumento en el área fertilizada, la creciente utilización del sistema de siembra directa, la incorporación de la práctica de riego complementario, con la incorporación de máquinas recolectoras de última generación al parque de cosechadoras y el uso de materiales vegetales transgénicos. A partir de la campaña agrícola 1997/98 se verificó un desplazamiento continuo del cultivo del maíz a favor de la soja, producto de una serie de factores locales e internacionales.Este proceso se ha ido agudizando ante la mayor rentabilidad de la soja frente al maíz.
El principal destino de la producción maicera es la exportación como commodity, que se desarrolla en un mercado mundial caracterizado por la fuerte concentración de la oferta por parte de Estados Unidos, que participa con más del 58% del comercio mundial. A nivel interno, los principales sectores demandantes son la avicultura, la lechería y la ganadería de vacunos y porcinos. También se destacan la molienda húmeda y seca, que además de requerir importantes cantidades de maíz, constituyen eslabones de transformación que generan una gama de productos de alto valor agregado.
Las industrias
En conjunto, las moliendas húmeda y seca utilizan en promedio el 13% de la producción nacional de maíz. Si se analiza la evolución del volumen de molienda en los últimos diez años, se observa una tendencia creciente hasta el año 2001. Luego, en 2002 se verifica una caída del 22% respecto al año anterior.
Ambos fenómenos pueden explicarse, en parte, por el comportamiento del consumo de bebidas gaseosas, una industria demandante de edulcorantes derivados del maíz. El consumo de gaseosas fue creciente entre 1996 y 2001, registrándose una caída en 2002 como consecuencia de la recesión económica.
Los niveles de molienda de maíz se recuperaron a partir de 2003, estabilizándose en los 2 millones de toneladas anuales. De este total, alrededor de 1,2 millones corresponden a molienda húmeda. Los principales productos son fructosa 55, con una producción estimada de 250.000 toneladas anuales, glucosa con 80.000, fructosa 42 con 50.000 y almidones con 70.000 toneladas anuales.
Actualmente la actividad industrial utiliza su capacidad a pleno, por lo que se esperaría que haya nuevas inversiones en el corto plazo. Sin embargo los montos necesarios son muy altos: construir una planta nueva de 1000 toneladas/día de molienda demanda alrededor de 100 millones de dólares. Asimismo los plazos de ejecución de ampliaciones y nuevas instalaciones son largos, no inferiores a 3 años.
Como producto de inversiones realizadas en los últimos años, las empresas cuentan con tecnología de punta.
En la estructura de costos, el cereal es el componente más relevante; representa alrededor del 50%. Son también importantes los costos relacionados con el capital (mantenimiento, intereses, amortizaciones), energía y combustibles. El uso de productos químicos en general es bajo, pero son significativas las enzimas. Por las características del proceso, la mano de obra tiene baja incidencia.
Las mayoría de las plantas cuentan con certificaciones de distintos sistemas de calidad.
Exportaciones
Parte de la producción de derivados de maíz se destina a la exportación. Dentro de los edulcorantes, el jarabe de fructosa es el producto más importante. Durante 2005 se comercializaron cerca de 46.000 toneladas por valor de 7,8 millones de dólares. El principal destino de los embarques fue Chile (89%). También se registran ventas a Uruguay y Brasil.
La venta de jarabes de fructosa mostraba un crecimiento sostenido desde el año 2000 hasta 2004, pero en 2005 se produjo una retracción del 32%. Le siguen en importancia el jarabe de glucosa y la glucosa anhidra. Durante 2005 se exportaron 25.000 toneladas de jarabe de glucosa por valor de 5,5 millones de dólares. Nigeria (35%), Chile (19%) y Uruguay (17%) son los principales destinos. En comparación con 2004, las ventas se incrementaron un 18%.
Para la glucosa anhidra, las ventas externas alcanzaron las 7.000 toneladas por valor de 2,1 millones de dólares. Brasil (37%), Chile (30%) y Colombia (10%) son los mayores compradores. Los volúmenes exportados durante 2005 son similares a los de 2004.
El almidón es otro de los productos del complejo maíz que se destina al mercado externo. Durante 2005 se comercializaron 22.000 toneladas por valor de 4,5 millones de dólares, cifras similares a las registradas en 2004. El producto llega a más de 15 países entre los que se destacan Chile (44%), Uruguay (24%) y Bolivia.(8%).
Importaciones
Durante 2005, las importaciones de glucosa superaron las 1800 toneladas, por un valor cercano a los 900.000 dólares. La mayor parte de los embarques proviene de Estados Unidos (46%), China (25%) y Bélgica (19%). Los valores no muestran cambios significativos respecto a los de 2004.
En 2005, las importaciones de almidón de maíz mostraron una caída del 37% en volumen y un 52% en valor en relación al año anterior. Totalizaron 1.800 toneladas por valor de 512.000 dólares. Casi la totalidad de los embarques proviene de Brasil.
El sector ha podido abastecer casi totalmente las necesidades del mercado argentino y en los últimos años inició un proceso de exportación, principalmente hacia los mercados de los países limítrofes.
El sector se ha adaptado rápidamente a los cambios económicos, las inversiones en tecnología han sido muy significativas y tanto la calidad de los productos como el equipamiento fabril son actualmente de nivel internacional. No obstante ello, dado que la actividad se encuentra en plena capacidad, se plantea la necesidad de concretar inversiones en el corto plazo.
Fuente: Sagpya